Revista Multidisciplinaria Perspectivas Investigativas
Multidisciplinary Journal Investigative Perspectives
Vol. 6(especial), 23-33, 2026
Delincuencia juvenil y la vulneración de derechos de la niñez por entorno sociofamiliar en Ecuador
Juvenile Delinquency and the Violation of Children’s Rights Due to Socio-Family Environments in Ecuador
Viviana del Rocío Marfetan-Marfetan
Paola Monet Yaulema-Moran
Anamile Nayeli Garcés-Dávalos
Irene Belén Badillo-Ortiz
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INTRODUCCIÓN
La niñez en Ecuador representa un sector poblacional que enfrenta serias dificultades, a pesar
de contar con un marco legal que resguarda sus derechos; la Constitución de la República del
Ecuador (Asamblea Nacional del Ecuador, 2008) establece, en su artículo 44, que todos los
niños deben crecer en un entorno libre de violencia y abusos, garantizando el respeto de sus
derechos fundamentales. No obstante, la compleja realidad sociopolítica y económica,
caracterizada por la pobreza, la violencia intrafamiliar y la escasa efectividad en la
implementación de políticas públicas, contribuye a la vulneración de esos derechos y propicia
un ambiente en el que la delincuencia juvenil puede prosperar.
El reconocimiento normativo resulta insuficiente cuando no existe una aplicación efectiva que
garantice el interés superior del niño como principio rector del sistema de protección integral; en
ese sentido, UNICEF (2019) documentó que, a pesar de los avances legislativos, la situación
de la niñez y la adolescencia en Ecuador presenta rezagos estructurales que se expresan en
altos índices de violencia, trabajo infantil y exclusión educativa, condiciones que constituyen un
terreno fértil para la configuración de conductas delictivas en etapas posteriores del desarrollo.
Desde la perspectiva teórica, Bronfenbrenner (1979) propuso, en su modelo ecológico, que la
familia opera como el primer escenario de socialización del niño, lo que implica que cualquier
disfunción en ese entorno genera efectos directos sobre el comportamiento y el desarrollo de
los menores; esta premisa constituye un eje central de análisis en el presente estudio, pues
permite entender la delincuencia juvenil no como un fenómeno aislado, sino como el resultado
de múltiples factores contextuales que se articulan desde el núcleo familiar hasta las
condiciones macroestructurales de la sociedad ecuatoriana.
En coincidencia con esa perspectiva, Hawkins et al. (1992) demostraron que la falta de
supervisión adecuada, el apoyo insuficiente y la carencia de modelos de conducta apropiados
en el hogar incrementan la probabilidad de que los jóvenes busquen pertenencia en grupos
externos relacionados con actividades ilícitas; señalamientos que resultan pertinentes para el
contexto ecuatoriano, donde la desintegración familiar se combina con la pobreza y la débil
presencia institucional para generar ambientes de alto riesgo para los menores. Por su parte,
Widom (1989) acuñó el concepto del ciclo de violencia para explicar cómo los niños expuestos
a maltrato y negligencia tienen mayores probabilidades de reproducir conductas violentas o
delictivas en su vida adulta, principio que pone de relieve la necesidad de intervenciones
tempranas orientadas a interrumpir esa cadena de transmisión intergeneracional del daño. En
esa misma línea, Evans et al. (2008) documentaron que la exposición a la violencia doméstica
genera en los niños conductas agresivas y dificulta el manejo emocional, lo que puede
traducirse en comportamientos antisociales durante la adolescencia.
En el plano normativo internacional, la Organización de las Naciones Unidas (1989) aprobó la
Convención sobre los Derechos del Niño, instrumento ratificado por Ecuador que refuerza el
compromiso del Estado con la garantía de los derechos fundamentales de la infancia, entre
ellos el derecho a un ambiente familiar seguro, a la educación y a la protección frente a
cualquier forma de explotación o abuso. No obstante, Sánchez-García et al. (2022) advirtieron
que fenómenos como la migración forzada generan nuevas formas de vulneración de los
derechos humanos de la niñez, al romper los vínculos familiares y exponer a los menores a
entornos de mayor precariedad. En el contexto de la criminalidad organizada, Crespo-Berti
(2024) analizó la situación de los adolescentes infractores inmersos en bandas criminales en
Ecuador y concluyó que la pertenencia a esos grupos responde, en gran medida, a la
búsqueda de protección y pertenencia ante la ausencia de referentes familiares e
institucionales positivos. Este señalamiento es coherente con los datos que reporta UNICEF
(2023), según los cuales la situación de la infancia en Ecuador continúa siendo preocupante en
términos de cobertura educativa, acceso a servicios de salud y exposición a entornos violentos.
Frente a esa realidad, Mera-Espín (2025) estudió la relación entre la educación precaria y el
ingreso de menores en la delincuencia organizada en Ecuador, determinando que la deserción
escolar y la baja calidad educativa actúan como factores de empuje que acercan a los
adolescentes a las organizaciones criminales, las cuales aprovechan esa vulnerabilidad para